Siempre ande afuera de mi buscando como desesperada lo que otros podian darme. Busqué una palabra de tu boca, una lágrima en sus ojos, una caricia en aquella mano. Perseguí mariposas inalcanzables, adiviné el horario impuntual de las sonrisas. Fui sacando de mi las ganas de querer, de ser querida. Mis llaves girando sin descanso en cerraduras a las que no correspondian. Mis pies buscaron pasos tras sus pasos sin alcanzarlos nunca. Mis manos se estiraron sin encontrar a nadie. Yo no pedía mucho, pedía solamente un sonido que mi imaginación pudiera confundir con la palabra amor. Y el silencio fue duro. Pedía de regalo uno de esos días que andan sueltos esperando a su habitante de 24 horas. Pedía una mirada intensa de apenas 3 segundos pero solo para mi, una mirada sin pensamientos de otros, una mirada entera para mi. No eterna, ni larga, ni agotadora. No, apenas un relampago. Me hubiera conformado con un petalo de una sola flor entre todas las flores si lo hubieran arrancado para mi, pero no pudieron darme nada más que remordimientos, culpas.
Estuve fuera de mi durante tanto tiempo, buscando fuera de mi durante tanto tiempo.. sin encontrar, y ahora regreso. Entro en mi cuerpo, en sus solitarios laberintos, tengo que acomodarlo todo. Cruzo los brazos, los aprieto. Lo poquito que tengo no quisiera perderlo. Lo unico que poseo de la vida es lo que traia en mi.
Busqué inutilmente afuera, inutilmente. Pero no va a volver a pasar. Ahora pongo las cosas en su lugar: la palabra en mi boca, la lágrima bajo mis parpados, las ganas, los temblores en mi corazón. Todas las llaves pertenecen a su cerradura, le doy una vuelta con cada una y las arrojo al viento.
Nunca más podrá nadie sacar nada de mi-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario