Me pregunto donde quería ir y le conteste "no sé" mientras miraba el cielo sentía que me perforaba con la mirada, giré y lo encontré con sus ojos serios y fijos en mi. Se acercó y me dió un beso, el más dulce que me dieron. A continuación manejo sin rumbo mientras me preguntaba reiteradamente si me sentía cómoda y si estaba bien. Después de media hora paró el auto, estábamos en su departamento. Me sentí nerviosa, desubicada y sorprendida. No tenía idea de que estaba haciendo ahí, pero confiaba en él más que en mí y estaba seguro de lo que estaba haciendo. Entramos al departamento, prolijísimo como si no viviera nadie. Me asomé al balcón y cuando me di vuelta estaba el preguntándome si quería tomar algo, cuando le dije que no, se acercó despacio hasta mi y me dió un beso que me aceleró el corazón. Estábamos besándonos con lujuria cuando como por arte de magia aparecimos en su habitación. Me acostó sobre la cama y me acarició con una suavidad desconocida para mí. Tenía manos de seda y sabía cómo y dónde acariciarme. Mas tarde se acostó a mi lado, nos quedamos ahí en la cama acostados como dos viejos amantes. Luego se paró y me dijo "ya es tarde, tenés que volver". Que me haya cuidado de esa manera es lo único que le agradezco. No sé como hubiera sido con otra persona, quizá menos trágico y con seguridad menos placentero, pero con él tuve la sensación de estar segura de estar como en ningún otro lado.
¿Cómo sigue esto?
..Es lo que me pregunto desde que desperté."
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