Pero necesité tiempo para asumirlo y en ese tiempo pasaron cosas.
Aprendí a darte mi mano cuando la necesitabas, a tomar tus silencios como palabras tiernas. Aprendí a llorar sin que lo advirtieras, y algo mucho más triste. Aprendí que no te importaba que llorara-
0 comentarios:
Publicar un comentario